Geoingeniería: Las enfermedades que llegaron del cielo

Hombre descendido a los infiernos. (Michelangelo Buonarroti, Capilla Sixtina, Vaticano)

Vocabulario útil

A caballo entre: Entre una cosa y otra.

Árbol traqueo-bronquial: Conducto músculo-cartilaginoso de 13 cm. de unos longitud que desciende desde la faringe hasta el mediastino por delante del esófago.

Deliberado: Hecho de forma voluntaria e intencionada.

En suspensión: Flotando en la atmósfera.

Entrecruzarse: Cruzarse o coincidir dos cosas.

Escape: Conducto o tubo que libera un gas.

Estela: Rastro o señal que deja algo.

Fumigar: Echar humo o productos químicos.

Geoingeniería: Manipulación a gran escala del clima.

Inhalar: Respirar.

Lesivo: Dañino, nocivo, perjudicial, que provoca daños.

Mitigar: Aliviar, paliar, suavizar.

Nocivo: Dañino, perjudicial, lesivo, que provoca daños.

Patología: Enfermedad.

Sarpullido: Erupción leve y pasajera de la piel.

Sedimentar: Depositar sedimento.

Sulfatos: Sales o ésteres de ácido sulfúrico.

Torio: Elemento químico de número atómico 90 y símbolo.

La era de la manipulación masiva del clima para revertir los efectos del calentamiento global ya ha empezado. Los cielos de nuestras ciudades se llenan de líneas y estelas de colores que bloquean la luz del sol y mitigan la radiación solar, pero todo esto quizá tenga un precio demasiado alto: nuestra salud y la de nuestros hijos.

Estelas químicas y de condensación

Las vemos casi a diario en los cielos de nuestras ciudades. Son estelas de color blanco que se entrecruzan en el cielo de dibujando auténticas telas de araña. Vivo a caballo entre La Rioja (España) y Arizona (EE.UU.), dos regiones donde el contacto con la naturaleza forma parte de la vida cotidiana y en ambos países he podido contemplar el mismo fenómeno: la formación de estas estelas procedentes de aviones que permanecen en los cielos durante horas bloqueando los rayos solares y generando nubes artificiales. Seguro que muchos de nuestros lectores también las han visto y se han preguntado alguna vez, ¿qué son exactamente estas estelas?

Según la Administración Federal de Aviación (FAA), son estelas de condensación que se forman cuando partículas de hielo liberadas por los escapes de las turbinas de los aviones entra en contacto con la atmósfera. Dependiendo de la temperatura y presión atmosféricas, estas estelas se ven durante más o menos tiempo en el cielo. Sin embargo, hay otras estelas, las llamadas estelas químicas, que se liberan intencionadamente para mitigar los efectos de la radiación solar y el calentamiento global. El efecto que provocan estas estelas en la salud humana se investiga desde hace poco tiempo pero parece que ya se van establecido relaciones entre dichas estelas químicas y diversas enfermedades del sistema nervioso central, alergias y patologías respiratorias. Bienvenidos al controvertido mundo de la geoingeniería: la manipulación deliberada y a gran escala del medioambiente para contrarrestar los efectos del cambio climático causado por el hombre.

Fumigación de partículas en suspensión

Todo empezó el 26 de marzo de 1991, Hughes Aircraft Company, hoy Raytheon, registraba en la Oficia de Patentes de EE.UU., la patente nº 5003186 para fumigar el cielo con partículas en suspensión de óxido de aluminio y torio para reflejar el sol y así evitar el sobre-calentamiento del planeta. Desde entonces, los experimentos para controlar el clima no han cesado. En 2010, las Universidades de Oxford, Cambridge, Bristol y Edimburgo iniciaron el proyecto SPICE para estudiar formas de liberar, entre otras, partículas de óxido de zinc, ácido sulfúrico y sulfatos. La Universidad de Harvard, por su parte, tiene en marcha el proyecto SGRP, para inyectar aerosoles sólidos estratosféricos en 2022. Según los responsables del proyecto, empezarán inyectando agua congelada, luego carbonato cálcico y, finalmente, sulfatos.

Proyectos actuales de geoingeniería

Pero la geoingeniería es un asunto que está dividiendo profundamente a la comunidad científica, que cuenta con investigadores que creen que es nociva la salud y otros que no. Un estudio de 1985 publicado en Environmental Health Perspectives, ya confirmaba que las partículas de sulfato en suspensión se fijan en el sistema respiratorio, se sedimentan y luego se propagan por todo el árbol traqueo-bronquial causando patología. Estudios llevados a cabo por la Red de Toxicología de EE.UU., confirman que las concentraciones de óxido de zinc en suspensión, otro elemento utilizado en geoingeniería, provocan leucocitosis, daños alveolares y disnea y fiebre de los humos metálicos. Según los CDC, inhalar carbonato cálcico, uno de los compuestos que pretende emplear el proyecto de Harvard, puede provocar irritación nasal, conjuntivitis, sarpullido cutáneo, inflamación de las membranas mucosas y riesgo de desarrollar silicosis.

La geoingeniería es algo con lo que, nos guste o no, conviviremos durante las próximos décadas, sobre todo, desde que EE.UU. decidió, unilateralmente, retirarse de los acuerdos climáticos de Paris (Francia) de 2015, donde 173 países más la Unión Europea acordaron evitar que la temperatura del planeta suba más de 2ºC por encima de los niveles pre-industriales para el año 2020. En cualquier caso, resulta irónico tener que aceptar prácticas potencialmente lesivas para la salud, como la geoingeniería, sencillamente porque los intereses económicos son contrarios a reducir los gases invernadero. Quizá la salud quizá sea el siguiente precio que vamos a tener que pagar por el progreso. O quizá la geoingeniería sea nuestra última oportunidad de evitar los efectos del calentamiento global. O quizá, como decía Oscar Wilde, las conversaciones sobre el tiempo solo sean, “el último refugio de la imaginación”.

Comprensión lectora:

1. ¿Cuál de estos compuestos puede provocar silicosis: óxido de zinc, sulfatos o carbonato cálcico?

2. ¿Crees que la geoingeniería es la solución al calentamiento global?

AUTHOR Prof. Jorge C. Berriatúa is the Managing Editor of the ICBMed Bulletin and Co-Founder of ICBMed. He did his B.A. in Linguistics and Masters of Education at the University of La Rioja, Spain, and his Masters of Medical Translation at UNED, Madrid, specializing in medical reporting, translating and teaching.

Jorge C. Berriatúa, M.Ed., MSc in Medical Translation

President & Co-founder, ICBMed

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